Los americanos de origen asiático tienen una media de 3 puntos de Coeficiente Intelectual por encima de los blancos. ¿Son más inteligentes los asiáticos que los blancos? No, simplemente desde niños estudian más horas. La ley de las 10.000 horas se confirma: la clave está en el entrenamiento… y en algunas cosas más.

Dice Malcolm Gladwel, autor del libro Fueras de serie, que el talento está al final, no al principio, es decir el talento es el resultado de un largo entrenamiento que conduce al dominio de la técnica, de las emociones, de una alta concentración y a un “estado de flujo”. ¿No te ha ocurrido más de una vez que estabas haciendo algo que te gustaba mucho y el tiempo se te pasaba volando? ¡Estabas en “estado de flujo”!

¿Cómo tener más talento?

La pregunta sería, ¿cómo lograr un “estado de flujo” y tener más talento? O lo que es igual, ¿cómo aprender a tener más talento? Se han hecho varios estudios al respecto, por ejemplo, en Chicago con estudiantes aventajados y estudiantes que no lo eran y se descubrió que los aventajados entraban en “estado flujo” un 40% del tiempo invertido en estudiar, mientras que lo que no lo eran estaban muy lejos de esa cifra. Otro estudio habla de la “capacidad de aplazar la recompensa”, es decir, de estar implicado en la tarea a realizar y perseguir un objetivo a pesar de las dificultades. En otro estudio de la Universidad de Stanford se hizo el siguiente experimento. A un grupo de niños de cuatro años se les ofreció recibir un caramelo de inmediato o esperar un rato indefinido y recibir dos caramelos, el resultado fue el siguiente:

  • Una tercera parte cogió el caramelo de inmediato.
  • Otra tercera parte esperó unos minutos, pero sucumbió y cogió el caramelo.
  • La otra tercera parte esperó quince minutos para recibir dos caramelos.

Pero lo interesante del experimento sucedió catorce años después comparando los resultados de aquellos niños en el examen de acceso a la universidad. Los niños que con cuatro años habían esperado quince minutos para obtener dos caramelos tenían ahora, por término medio, doscientos puntos más en la calificación final, además de ser más capaces e imaginativos a la hora de resolver problemas personales y sociales.

Si se puede enseñar… se puede aprender

¿Esto se puede enseñar? La respuesta es sí, premiando siempre el esfuerzo y la perseverancia, y no el logro del objetivo. De esta manera se ejercita la perseverancia que es el verdadero motor, el verdadero facilitador que acaba aportando una fuerte motivación.

¿Te acuerdas de los objetivos que te propusiste lograr al inicio del año? Ir al gimnasio, estudiar inglés, volver a… Ya estamos en pleno verano, si estás “flojeando”  tómate una vacaciones y en septiembre vuélvete a motivar… no te centres en la consecución del objetivo, céntrate en la perseverancia, concéntrate en lo que estás haciendo mientras lo estás haciendo… y persigue el “estado de flujo”… lo demás irá cayendo por su peso, el peso del tiempo, que como puedes ver a la larga acaba “generando talento”. 

Los primeros días que fui a yoga hace unos años me dolía todo, no le veía mucho sentido a hacer jerigonzas con el cuerpo y con la mente… pero pensé, “varios cientos de millones de orientales no pueden estar equivocados, ¿no será que el ignorante soy yo?” Voy a seguir haciendo jerigonzas por el premio de la constancia… porque resultados, resultados… lo que se dice resultados medibles en centímetros no veía muchos. ¡Y ahora que no me lo quite nadie!… no sé si tengo más talento yogui que cuando empecé porque mis huesos y músculos europeos ya tienen unos cuantos años y no he conseguido orientalizarlos (me defiendo a mi mismo diciendo que medir casi 1,90 tampoco ayuda mucho), pero conozco de primera mano lo que es el “estado de flujo”, y “lucho por cada milímetro como si fuera un centímetro”… ¡Y confieso que me encanta!